Madrid (EFE).- Atlético y Arsenal empataron (1-1) en el Metropolitano en partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones.
Un penalti anotado por Viktor Gyökeres en el minuto 44 adelantó al Arsenal 0-1 al descanso. En el minuto 56, un penalti por manos de White fue anotado por Julián Alvarez, que puso el 1-1.
En el minuto 76, Hancko pisó a Eze dentro del área y el árbitro pitó penalti, pero avisado por el VAR y tras ver la acción en el monitor, rectificó.
Hay parte de daños, las molestias físicas de Giuliano Simeone y el propio Julián Alvarez, cambiados, pero sobre todo hay una reivindicación del Atlético, por cómo encaró el encuentro, por cómo reaccionó y por todo lo que demostró contra el líder de la primera fase de la Liga de Campeones, al que pudo batir en la segunda parte con algo de acierto.
No tuvo la contundencia que exigen este tipo de retos, pero sí muchas de las cualidades que necesita para creer en que todo es posible en el duelo de vuelta del próximo martes en el estadio Emirates de Londres: carácter, ambición, personalidad y fútbol, sobre todo en la segunda parte, cuando mereció más de lo que logró. Queda una segunda ocasión.
Ambiente volcánico, el rugido del Metropolitano es pura energía para el Atlético, que no teme a nadie, mira a los ojos a su rival y lo compite con la voracidad, pero también el temple que exigen duelos con tantos alicientes como riesgos. El detalle es esencial. Cada uno de cada segundo de cada uno de los 90 minutos. Sin concesiones, todo es crucial.









